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Monday, June 09, 2014

La Brújula de Merlín. - Parte I.

"Merlín fué el único mago capaz de abrirse portales hacia los sueños. Se sabe que de ahí provenía gran parte de su poder. Buscaba los sueños más intesos con la ayuda de un artefacto. Nadie conocía el mecanismo de este artefacto, sólo se sabe que Merlín convivía con estas personas dotadas de una mente privilegiada, cuya capacidad de soñar era casi infinita. Estas mentes eran tan poderosas según las describía Merlín pues podían extraer la energía etérea de lo que llamamos alma para beneficio propio."

Bernard du Dauphin leía una & otra vez esas líneas que despertaban su curiosidad secreta. Esas líneas estaban grabadas en el "Tratado de las Influencias Arcanas de Merlín: El Poder de los Sueños", un libro cuyas hojas apolilladas & abandonadas habían sido escondidas de los ojos de los estudiantes en la sección de Archivos Muertos de la biblioteca del Sanctum Arcano, una escuela de magia fundada por el mismo Merlín. Aquel recoveco de archivos muertos no era más que una gran bodega con libros que restaurar & volver a guardar en aquel sitio con escasa luz. Bernard se iluminaba con un pequeño artefacto arcano que iluminaba efectivamente su lectura. Él había encontrado ese libro por accidente. ¿Habrían más libros? ¿De qué trataba toda aquello? De lo único que Bernard estaba seguro era que aquellas líneas por fin despertaban su curiosidad, aquello que había estado dormido por años. Este era un momento epifánico para él. Tenía un nuevo objetivo, una nueva búsqueda... una aventura. 

Si bien Bernard era un estudiante, no era un estudiante común. Él no buscaba demostrar fuerza contra otros, él sólo quería estudiar & hacer lo que le gustaba. Él provenía de una modesta familia de las provincias del Sur. Oficiaba como bibliotecólogo en el Sanctum Arcano para pagar sus necesidades mientras estudiaba. Bernard físicamente tenía rasgos usuales en la región: cabello negro, ojos oscuros, rostro espigado & una complexión delgada. Gustaba de reunirse con sus amigos en las tabernas a las afueras del Sanctum para charlar & beber.  

Durante sus recientes 6 años de estudio en el Sanctum Arcano había aprendido cosas interesantes, dominar elementales de fuego, hielo, tierra & agua, transfigurar objetos & transformar personas, agenciarse de sus habilidades para generar luz, desviar los rayos de una tormenta & muchas otras cosas más. Pero nada de ello había llamado tan poderosamente su atención, a tal punto de despertar aquella curiosidad dormida. Así Bernard continuó su búsqueda en silencio mientras oficiaba como el bibliotecólogo. Ordenaba libros, aconsejaba a los estudiantes qué títulos podrían serles útiles para cada materia pues él ya era estudiante de último año, guardaba el silencio sepulcral dentro de la biblioteca & cuidaba ante todo que nada dañase las páginas de los libros. En el archivo muerto era un médico de libros, los reconstruía, los limpiaba & les empastaba de nuevo. Ahí encontraba fragmentos de su búsqueda secreta. 

Sus hallazgos más recientes habían sido:

- El artefacto era una brújula, estaba cuidada por una creatura llamada Ursus Lethal que debía ser convencido de ser merecedor del artefacto tras pasar 3 pruebas.
- El artefacto se llamaba Brújula Onírica & servía exactamente para indicar la dirección de los sueños más intensos, pues si estos no tenían cierta intensidad no servirían de mucho. 

Pero Bernard se preguntaba, cómo funcionaba, qué era todo aquel disparate, brújulas, creaturas, sueños... él deseaba saber más. Bernard no contaba que su jefa, la Magistrix Vera, estuviera tras sus pasos. Vera le mandó a llamar cuando dedujo el peligroso camino que Bernard estaba buscando, él no tenía idea de los grandes peligros que enfrentaría.

<< toc, toc >>

- ¿Bernard? - preguntó del otro lado de la puerta la Magistrix con voz melodiosa
- Sí, soy yo Magistrix. ¿Puedo pasar?
- Adelante muchacho. - dijo con tono severo.
- Dígame... ¿Qué puedo hacer por usted?
- Oh... por mí nada Bernard. - hizo una pausa breve - Por tí es que hay mucho que hacer.
- ¿Por mí? 
- Claro muchacho. Te he visto rondar estos días más de la cuenta en el Archivo Muerto. - hizo una pausa como esperando a que Bernard respondiera algo.
- Pues no, sólo finalizaba unas curaciones.
- ¿Nada más? - bajó sus gafas exponiendo su mirada inquisidora
- Ah... bueno yo... - aquella mirada estaba haciendo su efecto sobre Bernard - Yo bueno...
- ¿Tú? - suspiró - Dime qué haces, no me dejes adivinarlo Bernard, mira que he confiado en ti.
- Yo quiero encontrar la Brújula Onírica de Merlín. -dijo con toda seguridad & determinación.
- ¡Ay mi muchacho tiene curiosidad! - hizo un gesto de alegría moviendo sus manos hacia el cielo - Ya eres todo un mago... - hizo una pausa & puso un gesto severo - pero eso que te ha despertado la curiosidad es más peligroso de lo que imaginas, más peligroso que el Ursus Lethal.
- ¿Usted sabe del Urus Lethal? - preguntó con asombro.
- Yo también descubrí la magia onírica Bernard... pero al encontrar sus peligros traté de esconder esos libros en el archivo muerto. - la tristeza en sus palabras inundó a Bernard.
- ¿Peligros? ¿Más que el Ursus Lethal? - hizo una pausa - dígame más por favor...
- Te daré un libro, cuando termines de leerlo, vendrás aquí & me dirás que piensas. Pues esto no es de juego niño, es más grande que el Sanctum Arcano. - Bernard abrió sus ojos con asombro. - Toma Bernard - La magistrix Vera había sacado de entre sus pertenencias uno de los diarios del mismo Merlín. - el autor fue quién lo dejó en mis manos, así que cuídalo bien. Este es nuestro secreto - guiñó el ojo como en complicidad.

Bernard salió de la oficina de la magistrix con el diario envuelto en una tela satinada de color escarlata con el símbolo del Sanctum Arcano que era un dragón & un trueno bordado con hilos de plata. Bernard sentía la gran magia de las letras de Merlín en el libro que llevaba. & su curiosidad hacía hervir la sangre del joven mago. Él llegó a su habitación en el edificio de dormitorios para estudiantes del Sanctum Arcano, preparó un té rojo & se sentó en el escritorio de su habitación a desempacar el diario de Merlín.

Día 178:

"Mazrha, el que habla con dragones, me ha dicho que la misma Hyel & Zyel quieren verme. *Nota del autor: Hyel & Zyel son las dragonas de los sueños. Hyel, la dragona blanca propicia el flujo de sueños durante el día & Zyel la dragona negra propicia el flujo de sueños durante la noche. Debo viajar a las Cumbres del Norte & encontrar a Mazrha para que me lleve con las dragonas. Así mismo, ha dicho en la misiva que se trata de algo urgente & implica conocimiento que sólo un mago puede entender".

Leyó cada día del viaje hasta que llegó a una página en el día 188:

Día 188:

"Ahora entiendo de lo que Hyel & Zyel hablaban. Se trata sobre la desaparición de las crías de estas dragonas. Hay un enorme Basilisco Oscuro llamado Rhadnaz que se come los huevos de estas creaturas & destruye el balance que se obtiene de las pesadillas & los sueños, ya que Hyel & Zyel producen polvos de sueño que sus crías esparcen por el mundo para que los seres que habitan la tierra tengan más sueños que pesadillas. Rhadnaz tiene la capacidad de transformar sueños en pesadillas & si no se reparten más polvos de sueño, Rhadnaz sumirá a la humanidad en una pesadilla eterna con mucho dolor & sufrimiento a la humanidad. He de ayudar a reestablecer el balance de estos eventos, pues sin los sueños, las pesadillas dominarían la mente de los seres humanos."

Bernard comprendió que la misión de Merlín era claramente salvar a los dragones para reestablecer los sueños. Así fué como Hyel & Zyel le dieron la Brújula Onírica. Esta brújula podría guiar al mago que la poseyera hacia una mente con grandes sueños que pudiese prestarle la energía de sus sueños para acabar con la maldad del basilisco. Así también, la aguja de la brújula sería azul cuando fuesen sueños & sería gris si fuesen pesadillas. En el diario, Merlín explicaba cómo funcionaba la brújula: dos cristales uno blanco & otro negro que provenían del corazón de cada una de las dragonas sentirían la energía de los sueños intensos & harían que la aguja se moviese en dirección de la mente cuyos sueños tuviesen esa magnitud. Así mismo, las dragonas habían advertido a Merlín que la brújula se vinculaba a los sueños del portador para poder funcionar correctamente.

Día 201:

"Hyel & Zyel me han explicado que a pesar de los esfuerzos realizados para recuperar a las crías, la ausencia de sueños se debe de la pelea entre los basiliscos & dracos. Hyel & Zyel me han dado la brújula, me han dicho que la única forma de dominar al basilisco es por medio de un soñador. La brújula me servirá para encontrar al soñador & poder detener esta guerra. Así me han dicho que sólo aquel que sienta el llamado de ellas tendrá la capacidad que se desarrollará de la curiosidad, que es la fuerza más poderosa que posee el ser humano, para querer descubrir & reestablecer el dominio de los sueños & la luz sobre las pesadillas & la oscuridad.

Bernard era uno de los elegidos por las mismas dragonas. Él debía cumplir con su destino. Esa era la decisión final: tendría una cita con el destino. Quizá serían las 3 de la madrugada cuando el joven Bernard tomó su desición. Cualquiera podría decir que estaría nublada su consciencia, pues él no había utilizado su razón, sino el llamado latente que invadía su corazón.


***

<< Toc, toc>>

- Adelaaanteeee - dijo con voz melodiosa la Magistrix Vera
- Gracias magistrix... yo he venido a hablar con usted.
- ¡Muchacho! Pero mírate esas ojeras... ¿No dormiste por leer?
- Creo que no he dormido nada magistrix.
- A eso le llamé yo el efecto Merlín. 
- He tomado una desición.
- ¿& bien...? - dijo expectante.
- Iré a buscar al soñador. Necesito la brújula.
- ¡¿Cómo?! - exclamó con asombro - ¡Repítelo!
- Iré a buscar al soñador, derrotaré a Rhadnaz & Necesito la brújula.
- Bueno muchacho... Si esa es tu desición te acompañaré. No quiero que mueras.
- Gracias magistrix... en verdad gracias.

La magistrix Vera fue a hablar con el consejo de magos & expuso la gravedad de la misión. El consejo lo encontró risible & negó la poca ayuda que hubiesen podido dar. Así que Vera tomó los ahorros que había hecho desde hacía años para un viaje por las Cavernas de la Soledad, & los utilizó para comprar provisiones & ropas que los harían menos vulnerables & se agenció de un contacto para buscar a Mazrha, el que habla con dragones. Mazrha les atendió gratamente en su casa.

- Bienvenidos. ¿Tanto tiempo tuvo que pasar para que los ecos del viejo Merlín hicieran su efecto?
- No digas eso Mazrha, el mismo Merlín me dejó dicho que yo no debía ir.-dijo con tristeza
- Aún así pequeña Vera, tus sueños mantuvieron despierta a la brújula.
- Espero que así haya sido... sino, sería un desastre.
- ¿& el consejo de magos? ¿Les ha apoyado? - Preguntó sin mucha emoción
- No... incluso se han reído de esta situación tan grave. - dijo Vera con tristeza.
- ¡Bah! Déjales Vera... qué sabe un puñado de viejos que por más letrados que estén nunca entenderán. 
- Seguí las instrucciones de Merlín, de nunca mostrarles el diario. 
- Has hecho bien Vera... ¿& este fulano...? - dijo dirigiéndose a Bernard.
- Este es mi aprendiz, Bernard. Es casi un mago ya.
- ¿Casi? No estamos para proyectitos Vera.
- No es un proyecto de mago... es un mago ya. Sólo que es mi aprendiz. Yo deberé enseñarle a controlar sus propios sueños, así como Merlín lo hizo conmigo.
- Tendrás mucho trabajo por delante. 
- Mazrha, él tiene más curiosidad que ninguno. & siempre ha sido un estudiante excelente.
- Ya veremos... yo no soy mago, sólo hablo con dragones Vera. - se volteó - ¡Eh muchacho! ¿Estás presente en toda esta conversación?
- Sí señor Mazrha. - dijo el joven mago - Yo soy Bernard du Dauphin & quiero encontrar al Ursus Lethal... pasar la prueba.
- Son tres pruebas muchacho... - hizo una pausa -  ¿Quieren tomar té? Tengo té de loto blanco.
- Gracias - dijo Vera - & tú Bernard?
- Sí, lo agradecería también. 

Mazrha les hospedó en su casa por dos días, en los cuales Vera mostró a Bernard como manejar sus propios sueños, que era lo elemental ahora. Después de las lecciones, Mazrha mostró el camino para llegar a la morada del Ursus Lethal en el bosque de los encinos nocturnos. Los tres se adentraron por el bosque. Caminaron cuatro días descansando intervalos de 5 minutos cada 6 horas de camino. Bernard sentía no poder aguantarles el paso, sin embargo, la curiosidad era su fuente de energía. Pasaron mesetas & profundas veredas entre el bosque, hasta que llegaron a una cascada congelada. Vera dijo unas palabras que permitieron que se abriera la cascada. Entraron en un laberinto cavernoso donde el Ursus Lethal habitaba. Escucharon los pasos resonantes del gran Ursus & cuando lo vieron aproximarse, era un oso polar grandísimo, con garas muy afiladas & ojos azules que se encendían como dos zafiros sobre Bernard. El oso puso su mano sobre la cabeza de Bernard, él se asustó & escuchó en su cabeza la voz del oso:

- No temas joven mago. Soy el Ursus Lethal. Nadie puede entrar sino ha sido invitado por Merlín... - hizo una pausa - sé a qué vienes niño. Quieres la Brújula Onírica. Pero antes debes demostrarme que la mereces. Sino, no podré regresar a hibernar tranquilamente. -hizo una pausa ceremoniosa- Te daré la primer prueba: cuando duermas esta noche quiero que me traigas un ala de mariposa del Valle Sonriente. 
- ¡Pero nunca he ido ahí Ursus! - replicó Bernard.
- Tráemela desde tus sueños mago... si no puedes hacer eso, no creo que puedas ver jamás a un basilisco pelear.- 

El Ursus Lethal se retiró a lo profundo del laberinto cavernoso a descansar. Bernard sabía que de una u otra forma, con las enseñanzas del Sanctum Arcano & de Vera podría hacerlo. Bernard encontró un lugar donde colocar las frazadas & almohadas para descansar. Según lo que Vera le había enseñado, la comodidad propicia sueños fuertes. Además de eso, debía despegarse de las ideas terrenas que lo ataban como cadenas. Entonces Bernard se mentalizó el lugar, debía soñarlo: un ala de mariposa del Valle Sonriente. Estuvo en meditación silenciosa hasta que un sueño profundo lo dominó. Vera & Mazrha cuidaron del muchacho mientras este se sumía en un profundo sueño.

Bernard abrió los ojos, estaba en el Valle Sonriente. Veía los grandes árboles con florecitas de un rosa pálido que colgaban de las ramas casi desnudas de los árboles. Veía pájaros de color azul, rojo & café volar a su alrededor. Caminó & sentía la hierba mullida bajo sus pies descalzos. Bernard transportó su alma al Valle Sonriente & era capaz de sentir los aromas más deliciosos combinados, arbustos de bayas rojas & moradas a su alrededor, grandes prados con flores de lupinos morados, magenta & blanco por todas partes. De pronto notó una mariposa blanca con pequeñas manchitas azuladas en el dorso de sus alas. Así, tomó a la mariposa suavemente & la encerró en su mano. Cerró sus ojos en el sueño & pronto, despertó de nuevo en la cueva. Sintió un cosquilleo en su mano & cuando la entreabrió, observó a la pequeña mariposa. Bernard sonrió & buscó un vial vacío & ahí dejó a la mariposa. Se tendió de nuevo & durmió con una sonrisa.

Al día siguiente, Bernard despertó contento al amanecer, llevó dentro del vial a la pequeña mariposa & lo presentó al Urus Lethal. Este quedó complacido, pues en vez de arrancarle las alas a la pequeña mariposa, la había traído con vida para que él la viera. El Ursus Lethal colocó su mano de nuevo sobre la cabeza de Bernard.

- Me has sorprendido esta vez mago. Has tenido piedad de una creatura que aparentemente es insignificante. Eso me demuestra joven mago, que tú tienes bondad. Descansa este día, regocíjate. Mañana te daré tu siguiente prueba.

El Ursus Lethal se adentró de nuevo a su hogar. Bernard le comentó a Mazrha & a Vera lo soñado. Vera estaba muy feliz de ver que su aprendiz había pasado la primer prueba. Mazrha conservaba su gesto serio a lo largo del relato. Cuando Bernard hubo finalizado Mazrha habló:

- Bernard, me has sorprendido esta vez. Te consideraba como todos los que habían venido antes de Vera. Los veía como un montón de curiosos nada más, como un montón de tontos que trataban de demostrar algo que dizque los haría diferentes, pero sus actitudes simplemente los hacían iguales. Fallaban la primer prueba del Ursus & este hacía un festín con sus estúpidas cabezas. No me falles Bernard... No me falles por favor. Eres la única esperanza que tenemos. -Mazrha se retiró después de haber dicho esto a contemplar el mundo atraves del hielo. 

El joven mago comprendió que esta misión iba más allá del Sanctum, de su madre, de su padre, de una curiosidad secreta... era el destino.

***

- Tu siguiente prueba joven Bernard será un poco más difícil. Dormirás durante el día, viajarás al algún lugar de tu pasado & me traerás un ingrediente de tu comida favorita. Por cierto, no uses pociones ni magia que induzca al sueño. Si lo haces me comeré tus sesos. - hizo una pausa - Buena suerte joven mago... - El Ursus Lethal se retiró hacia su descanso de nuevo.

Bernard pensaba que aquella prueba sería fácil... pero de pronto cayó a la realidad: no tenía sueño. ¿Cómo soñaría entonces? ¿Cómo traería desde el mundo de los sueños algo si no podría soñar? Entonces recordó la lección de Vera, tenía que soñar despierto. 

Así, Bernard sin dormir, se introdujo en un estado mental que le permitía soñar despierto. Del recuerdo de la risa de la madre, las comidas sabrosas que preparaba todos los días, de pronto, parpadeó & se encontró de nuevo en su casa. Miraba a su mamá preparando la comida con sus manos suaves & delicadas frente al fogón. Tomaba el arroz, la carne, las verduras & los iba preparándo de acuerdo a los procedimientos enseñados por la vida & por la abuela. Se acercó a su madre, ella le sonrió & le indicó que debía sentarse con una caricia en el cabello del mago & una mano que señalaba la silla frente a la mesa de comedor. Ella terminó de preparar la comida que sirvió con cariño en el plato de porcelana de aquel mago & con un beso en la frente que recibió de los tiernos labios maternos parpadeó. Éll regresó a la caverna con un plato de comida recién servido por las cálidas manos de madre. 

Bernard derramó una lágrima silenciosa, pues extrañaba aquel cariño & ternura que la madre le transformaba en comida, regaños & cuidados a diario antes de irse a estudiar al Sanctum Arcano. El aroma de la comida había despertado al Ursus Lethal quien había contemplado lo enternecedor que había resultado aquella prueba para el mago. Se acercó, posó su afelpada mano sobre la cabeza del mago & con una garra de la otra mano recogió la lágrima. Esa lagrimita silenciosa que se había escapado de los ojos del mago se transformó en un bello cristal azul en forma de gota. 

- Mago... esto que ha sucedido en ti me ha dejado sin palabras para ti. Sólo puedo decirte que de nuevo me has asombrado, has traído de tus sueños cosas completas, cosas que significan algo para ti: vida, amor... eso es lo que es la mera esencia de los sueños. Toma esto. - le dió el cristal con forma de gota - deberás dárselo a tu soñador, para que este comprenda la misión que tienes por delante. - hizo una pausa & se quedó observando la comida - Oye... mago, eso huele muy bien. ¿Cuál de todos es tu ingrediente favorito?
- Me encanta la carne. Es lo único que nunca me aburro de comer. - dijo con una sonrisa un poco triste 
- ¿Te comerás eso?- dijo el Ursus relamiéndose los bigotes.
- Pues, puedo compartirlo contigo si quieres.
- ¿Lo harías? Soy un oso... mi vida es comer.
- Pues claro... ven. Te daré esto, trae un plato.
- Espera... - el Ursus feliz hasta moviendo la cola, trajo una hoja que él había congelado para que le sirviese como plato. 
- Toma Ursus - Bernard sirvió al Ursus un poco de la comida que su madre en sueños le había preparado.

El Ursus & Bernard comieron juntos. Bernard recordaba con cada bocado que daba el sabor de la comida deliciosa que preparaba la madre cada día de su juventud. Vera & Mazrha se acercaron al escuchar la conversación, ellos estaban igual de emocionados que Bernard. Vera llenaba de felicitaciones a su joven pupilo, ni ella misma había podido ejecutar con tanta excelencia aquellas faenas dictadas por el Ursus. Mazrha incluso le esbozó una sonrisa a Bernard, quizá la única que le había esbozado durante todo el tiempo que habían convivido. 

Durante toda la tarde se respiraba el ambiente que se llenaba de felicidad, compartiendo la comida que habían llevado en sus maletas, como un grupo de viejos conocidos que tenían mucho de que hablar. La calidez de aquella compañía había llenado el laberinto cavernoso del Ursus Lethal, devolviéndole pequeñas florecillas de manzanilla que solían crecer en el interior de la cueva en los tiempos de Merlín. Esa noche, el Ursus le pidió que descansara bien, porque al día siguiente, tendría la prueba decisiva. Si aprobaba esta prueba saldría con vida de la caverna & con la Brújula Onírica entre las manos. 

***

Al día siguiente, Bernard despertó ansioso por saber la prueba que el Ursus le daría para terminar de probarle que él era merecedor de la Brújula Onírica. Mazrha & Vera llevaban puestas unas capas que él no había visto en su vida.Vera tenía la Brújula Onírica en su cuello & estaba sentada frente a un mesón de piedra dentro de la cueva. El Ursus salió de sus aposentos con una capa muy parecida a la de Vera & Mazrha. El Ursus Lethal lo llevó hacia el mesón de piedra & le indicó dónde sentarse. El mago sintió al Ursus acercarse a él, pero esta vez sin poner su mano sobre la cabeza del mago, habló.

- Joven mago, te he abierto las puertas de mi mente. Así como lo he hecho con Vera & con Mazrha. Esto ha sido para que puedas escuchar fuerte & claro mi petición. ¿Estás listo para tu prueba?
- Sí, Ursus... estoy listo - dijo inclinándose como gesto de agradecimiento.
- Pon atención muchacho. Esta es la prueba más difícil. Si no la pasas, tendré que comerte. ¿Aceptas el reto?
- Lo acepto. - dijo con determinación Bernard.
- Muy bien. Presta atención. Debes soñar al exacto momento del ocaso con tu soñador. - hizo una pausa - para que comprendas por qué es tan importante te explicaré. -levantó la mano & hizo una pausa breve - La brújula se alimenta de los sueños del mago que la lleva, así que para que tú puedas romper el vínculo de la brújula con su antiguo portador, en este caso es Vera, debes soñar con el soñador, encontrarlo & materializar algo personal de este soñador, de preferencia un cabello. Los cuatro debemos meditar en silencio. - con la mano mostró la disposición de cada uno, los iba señalando con forme decía sus nombres - Vera está ubicada hacia el Sur, tú estás ubicado hacia el Norte. Yo me ubico hacia el Oeste, donde el sol se esconde & Mazrha está ubicado hacia el Este, donde el Sol nace. Mazrha & yo sólo seremos intermediarios en este rito. Así que al justo momento del ocaso, tú soñarás con tu soñador, tomarás uno de los cabellos de tu soñador. Cuando ya tengas materializado el cabello de tu soñador, me lo darás, canalizarás tu sueño hacia mi mente & veré a tu soñador. Después canalizaremos este sueño a Vera & romperemos el vínculo de la brújula con Vera. - hizo una pausa - ¿Ha quedado claro?
- Sí Ursus, lo he entendido. - dijo con suavidad Bernard.
- Bueno, a meditar se ha dicho.

Bernard sabía que debía vincular sus sueños con algo desconocido. Aún así, si él era el elegido podría encontrar al soñador que tanto buscaba en el mundo. Entonces cerró sus ojos & entonces venían a su mente episodios de lo que había leído en el diario de Merlín. Justo al momento en el cual comenzó a esconderse el sol, Hyel & Zyel aparecieron en su sueño, las voces de Hyel & Zyel eran más como un suave susurro que le agradecían la llegada, lo llevaban a un pequeño pueblo. Él vió una feria & un símbolo de luna & sol en un banderín carmesí, allí lo depositaron suavemente sobre el lugar & entonces, su mirada se posó en una joven con cabellos cobrizos. La voz de Hyel susurró a su oído: "ella es tu soñadora, ve mi campeón, ve & toma uno de sus cabellos." 

Pronto, Bernard se acercó como una sombra fina & delicada. La muchacha estaba embelezada con las piruetas de los acróbatas. Él acarició los cabellos de la muchacha & con mucha maña tomó uno suavemente. Justo cuando ella iba a voltearse, uno de los acróbatas lanzó llamas por la boca & a Bernard le dió tiempo de abrir su mente & canalizar su sueño al Ursus. Éste vió a la soñadora, le indicó a Bernard que le viera el rostro. Bernard la vió: piel pálida, ojos negros, cabello cobrizo, pómulos algo saltones & labios finamente delineados de color rosa; también aprovechó para darle el cabello a Ursus. Rápidamente el Ursus & Bernard canalizaron el sueño a Vera. Vera fué llevada al sueño & ahí, el Ursus le indicó a Vera que debía retirarse la brújula del cuello. Se la quitó & el Ursus le dijo cómo romper su vínculo. Dijo las palabras: "Nexus Finito" & ella se disolvió hacia la realidad. El Ursus entregó la brújula al joven mago & en un parpadeo, estaba de regreso en el mundo real.

Mazrha sostenía a Vera con cariño. Vera estaba feliz por Bernard, él había conseguido pasar la última prueba con éxito... Ahora era cuestión de encontrar a la soñadora. Bernard despertó & cuando abrió la mano, la brújula plateada que en su dorso tenía las figuras de Hyel & Zyel con las colas entrelazadas estaba entre su mano. Esbozó una sonrisa & desfalleció con el cansancio que tenía sobre los brazos de Ursus.

Saturday, May 31, 2014

Narcissus Poeticus.

En la calle de un pequeño pueblo que pertenecía a una tierra desconocida estaba la tienda de un artista como ninguno otro. Plasmaba perfección en cada una de sus obras. Él construía muñecas que parecían niñas pero más calladitas & quietecitas. Todos los días por encargo o por ganas construía pequeñas damiselas que encantaban a la gente del lugar. Ponía ojitos de cristal de color en sus rostros angelicales, pintaba el rubor de las mejillas aterciopeladas de cada una; tejía vestidos ingeniosos que le aportaba elegancia & belleza a cada muñequita. Ellas todas construidas de porcelana, tela, cristal & cabellos hermosamente peinados se exhibían en la vitrina con vista hacia la callecita empedrada.

Los curiosos observaban cada muñequita, silente, sonriente & perfecta. La mirada profunda, los cabellos acomodados perfectamente. Vestiditas & calladitas... Quietecitas & perfectas, en la vitrina del artista. Él las acomodaba en distinto lugar de la vitrina todos los días, las hacía ver como en una fiesta de té, una tertulia o una elegante fiesta. Podías escoger el motivo si las mandabas a hacer, podías pedir muñequitas navideñas, de pascua, de invierno, de primavera, con el traje típico de alguna región... lo que se te pudiese ocurrir. Podías hacer una muñequita que se pareciera a alguien que quisieras recordar, como tratando de imprimir una pizca del alma de esa persona... El artista de manos finas podría hacerla casi igual.

Entraban & entraban los clientes a preguntar. ¿Qué va a llevar? ¿Para cuándo quiere esta otra muñequita? Debe dejar el anticipo de la mitad. Hay otras por si quiere curiosear. Si quiere que se le haga un retoque aquí estaremos a su servicio. Gracias por su compra, esperamos que vuelva. & así iba desapareciendo el inventario de las muñequitas día con día.

El artista se retiraba a crear & tenía un ritual que practicaba usualmente en los siguientes pasos:

1. Encender una barrita de incienso del aroma que más le apeteciera en el día.
2. Encender su tocadiscos
3. Cerrar los ojos.
4. Escuchar la música que tenía en su mente
5. Abrir sus ojos
6. Colocar la música
7. Preparar las herramientas que empleaba para sus creaciones.
8. Tomar el banquillo de madera, el mismo que usó el padre
9. Sentarse & visualizar el entorno.
10. Cerrar los ojos de nuevo
11. Sentir el entorno, entrar en contacto con su mente
12. Sumergirse en un trance artístico.
13. Abrir los ojos & comenzar la faena.

& así era como todos los días tallaba & creaba, perfeccionaba & producía una gama de damitas impecables que la gente compraba embelesada por la belleza de cada una.

Un día de invierno, el cielo cerrado por las nubes que escondían el calor del sol como robándoselo para sí mismas entró en la tienda del artista una muchacha a curiosear.

- Buen día señor artista.
- Buen día jovencita... ¿En qué puedo servirle?
- Pues busco un bonito recuerdo que llevarme...
- ¿A dónde se va?
- Al Norte... - dijo con tono triste & reflejando en sus ojos esa tristeza
- Mucha suerte allá jovencita, los fríos son terribles.
- Sí... más cuando uno extraña su tierra, el frío se hace más intenso.
- Pero si se lleva una muñequita seguro ella le hará compañía para que no se sienta sola.
- ¡Ay gracias señor! Me llevaré esta. - señalando la que más le había gustado desde la entrada.

Se llevó una muñequita de vestido verde & mirada gris. La voz melodiosa de aquella muchacha tuvo un efecto en el artista: lo inspiró para crear. Él observó bien a la muchacha & después de su partida, cerró la tienda.

Se adentró en su guarida de creador & ejecutó el complicado ritual paso a paso... Justo en el paso donde cerraba sus ojos visualizó a la muchacha de la tienda: cabello largo de color café achocolatado con pequeños mechones más claros que los otros, pero lustroso & lozano. Piel medianamente bronceada, ojos oscuros & profundos como el café que le gustaba beber a los padres, labios bien delineados & rosaditos, mejillas ligeramente rubicundas & una nariz no tan afilada.

Abrió los ojos & comenzó su trabajo. Tomaba las piezas & les daba la forma, el color & la textura deseada. Con el cráneo de la pequeña muñequita ya hecho, colocaba en las cuencas los ojitos de cristal oscuro. Cabían perfectamente en ellas. Los párpados cubrían con timidez esas pequeñas esferitas como dos pétalos de rosa. Colocó las pestañas, las cejas bien delineadas. Pronto vió a su creación ya armada, el cuerpecito firmemente unido al cráneo, las manitas & las piernas bien puestas con una articulación perfecta.

Debía darle los toques para darle una actitud, un alma. Sentó a su pequeña creación en una sillita de madera frente a él. Colocó la luz iluminándola desde arriba. Cerró los ojos, visualizó de nuevo a la muchacha de la tienda... abrió los ojos de nuevo después de unos minutos & vió a su pequeñita frente a él. Los ojos melancólicos & oscuros se posaban en él suavemente. Decidió resaltar esos ojitos & la nariz para poder descubrir cómo serían los labios de su muñequita. Así que pintó en los pómulos de la muñequita aquella rubicundez suave. Tomó una peluquita café achocolatada que encontró, la puso sobre el cráneo calvo de su pequeña & cortó delicadamente aquellas hebras de cabello hasta dejarle un flequillo por la frente. Después hizo bucles en el cabello que quedaba. La larga cabellera de la muñequita enmarcaba el rostro ovalado. Ya acentuados esos rasgos regresaba al dilema principal del artista: los labios. De los labios dependía cierta actitud, por ahí se reflejaba lo que la mirada ocultaba. Así que pintó una sonrisa triste en la boca de la muñequita con tinte rosa.

Al acabar con la tarea de darle una actitud, tomó a su pequeña creación & la colocó en un pedestal que la mantenía erguida. Ahora debía vestir a su damita. Le colocó el fustán blanco que va debajo del vestido. & tenía este otro dilema: ¿Qué color de vestido llevará? Entonces el artista pensaba & repensaba todo aquello, pero pensar no lo ayudaba mucho. En medio de sus pensamientos comenzó a hablar con su creación.

- ¿Qué te gustaría pequeña? - preguntó mientras tomaba varios colores de tela. - ¿Será escarlata tu color? ¿Será verde jade? ¿Azul marino?

De pronto encontró una tela de seda azul cobalto que nunca había utilizado. Tomó medidas de su pequeña & elaboró un vestido elegante. La parte superior del vestido tenía unas bonitas mangas largas en estilo arlequín, en escote cuadrado que llegaba hasta la mitad del pecho que rellenó con seda blanco perla, ajustado a su pequeño cuerpo. La parte inferior era algo acampanadita, la componían capas de seda azul que daban volumen al vestido. Calzó a su muñequita con un par de botitas azules que le fabricó con cariño. El artista sentía que algo no estaba completo. Puso detalles en el vestido, simulando pliegues en el vestidito le colocó en el cuello una gargantilla de tela con un ligero & delgado moñito que la cerraba por el frente. & de pronto su mente se iluminó: quería colocarle una florecita sobre el moñito. Así que tomó un pequeño narciso de porcelana con elegantes pétalos blancos & planos, con una copa naranja suave & abierta sobre los pétalos.

Cuando había teminado de vestir a su muñequita la observó. Le había gustado tanto como las otras & la colocó en la vitrina con vista a la calle. En el centro estaban todas aquellas muñequitas felices & festivas, al rededor las serias & ella estaba sentada como siempre, contemplando el mundo en silencio en el extremo izquierdo. Ella tenía clavada la mirada contemplativa en el gris del cielo, el gris de la calle & la lluvia que parecía nunca terminar.

Así pasaron las estaciones cambiantes... vino el sol, se llevó las nubes grises & dejó que aquella muñequita le contemplara, durante la primavera se llevaban a las pequeñas vestidas para la ocasión. Ella se quedaba silente con su vista fija al exterior. La gente del lugar siempre se fijaba en el centro, nunca en los extremos.

Una mañana de otoño, frente a la vitrina del artista apareció un joven que comenzó a apreciar a cada muñequita que habitaba en ese mundo de fantasía desde el extremo derecho de la vitrina. Así posaba su mirada gentil en cada una. Pronto, llegó al extremo izquierdo, donde estaba la pequeña muñequita del narciso. Él cayó cautivado por la mirada de la pequeña. Entró a la tienda & tocó el timbre pequeño que tenía el artista. Al sonar el timbre, el artista apareció desde la penumbra.

- Buen día joven. ¿En qué puedo servirle?
- ¿Podría contemplar de cerca la muñeca que tiene en el extremo izquierdo de la vitrina?
- Claro joven... permítame un instante. - sacó a la pequeña con cuidado de la escena & la posó sobre las manos del joven.
- ¿Es frágil?
- Como cualquier dama, joven... - replicó el artista.
- Me gusta... -dijo cuando la tenía entre sus manos - ¿Puedo comprársela?
- Claro joven. - Tomó de regreso la muñequita en sus manos & la llevó al mostrador - Déjeme decirle que tiene usted muy buen gusto.
- Gracias... - hizo una pausa - Me recuerda mucho a alguien a quien conocí. Ella era de por aquí.
- ¿Ah sí? En lo que se la empaco, ¿podría contarme más de esa persona?
- Claro... - hizo una pausa - Ella se llamaba Vera Thomas. Tenía exactamente la misma mirada melancólica & suave que la muñeca. Ella era mi querida novia hasta que un día sus padres se la llevaron al Norte. - hizo otra pausa breve - Justamente los narcisos eran su flor favorita.

El artista había quedado impresionado de escuchar aquella historia, que trajo a su memoria aquel día de invierno en el que creó a dicha muñequita. La empacó en un estuche satinado donde la muñequita yacía durmiente. & la entregó en las manos de su nuevo dueño que entregó en un saco el valor de la muñequita.

- Cuídela bien joven... si necesita retoques o piezas, nuevos vestidos o tratamiento para las pestañitas & el cabello tráigala.
- Gracias caballero... usted ha traído de nuevo felicidad a mi vida. - le dió la mano cordialmente & se retiró de la tienda.

La muñequita iba dormida dentro de la pequeña maleta que el joven cargaba con cuidado. Caminó por toda la ciudad hasta llegar a su hogar. Dentro de su hogar, sacó a la pequeña muñequita de la maleta. La contempló con cariño & la colocó sobre su piano. El joven interpretó las melodías que solía dedicarle al amor lejano que partió para el Norte. Lloró frente a su pequeña muñequita, le contó las cosas que hacía & que sentía. Las manos de la muñeca estaban posadas sobre su regazo & él la observaba con lágrimas en los ojos. Pronto cuando él iba a levantarse del banco del piano, la muñequita estiró una de sus manos tocando una mano del joven. El joven asustado volteó a verla & la muñequita en silencio le dedicó una sonrisa tierna. El joven atónito notó que la muñequita no volvió a moverse pero la sonrisa suave & tierna se había quedado grabada en sus labios.

Así pasaron los años, el joven pronto volvió a amar... como si el gesto sin voz de aquella muñequita hubiese sanado la gran herida que el mundo le dejó. & siempre estuvo la delicada damita sentada sonriente sobre el piano de aquel que volvió a ser feliz.

Tuesday, May 13, 2014

El Libro del Pescador.

Érase una vez un pescador. Decía él que era aburrido, que hasta él se aburría de estar consigo mismo. Iba al mar gélido de unas tierras sin dueño, a pescar. Pasaba desde temprano, probando suerte en la soledad; esperando a que la caña le trajera algún tesoro. Se sentaba a la orilla gélida & frágil de aquel mar, tiraba el anzuelo al agua & ahí conoció todo tipo de peces. Era ya todo un profesional, un gran conocedor del mar & sus creaturas. Pasaba las horas, los días enteros abstraído en su faena. Comía poco, no desayunaba; aún así de todos los pescadores era el más fuerte & perseverante.

Un día como otros, se fué a pescar. Tiró su anzuelo como todos los días. Se sentó, esperó a que algo picara para poder regresar el anzuelo & ver lo que se había enganchado. Así lo hizo siete veces durante la mañana, hasta que de pronto, algo muy pesado picó el anzuelo. << ¿Será lo que busco? >> pensó. Tiró del anzuelo, & de entre el mar sacó una masa de algas. Pensó que era otra vez sólo una masa de algas entonces estiró la mano para retirarlo de su anzuelo, cuando palpó algo sólido entre las algas marinas enredadas. Lo tomó & retiró todas las algas marinas & lo que vió fue un viejo libro de cubierta café, como la corteza de un árbol. Sin mucho interés, lo limpió & lo abrió. Las hojas estaban todas mojadas & la tinta que tenía estaba chorreada haciendo que todo lo que tenía escrito no se podía leer. Pensó en arrojarlo de nuevo al mar. Pero de pronto se escuchó un sonido extraño, como un sollozo. << Tanto tiempo frente al mar & la sal seguramente me han de estar volviendo loco... >> & justo cuando iba a tirarlo de regreso al mar, pensó en escuchar lo que el libro tendría que decir; de cualquier forma, si estaba loco pues ¿qué podía perder? & el libro le susurró: "Sécame... por favor." El pescador se asustó al escuchar lo que el libro tenía que decir. Lo dejó caer al suelo & de pronto se dijo << No puede ser... Aunque bueno, ¿cuándo me he pueso yo un límite que pertenezca a los simples mortales? >> Entonces lo recogió de nuevo, lo guardó en un pequeño morral donde llevaba la comida & siguió pescando hasta el ocaso. Esa noche el pescador intrigado llevó su relativamente nuevo libro a casa.

Ya en casa, puso leños a la chimenea. Aquella casa solitaria en la que habitaba el pescador estaba fría. Encendió los leños, puso una jarrilla con agua al fuego & comenzó por prepararse una cena simple, como todos los días. Se quitó el pesado saco que le protegía del frío, se quitó las botas de hule & se quitó la bufanda negra que se enroscaba como serpiente al rededor. Había que ordenar las cosas, digamos en un "orden" algo desordenado que el pescador conservaba. Cuando sacó las cosas de su morral, encontró el libro & lo puso cerca de las brasas para secarlo.

Cenó, leyó artículos de política & después de haber terminado de leer esos artículos, se disponía a dormir. Miró a su alrededor como todas las noches & de pronto recordó el libro que había pescado. Se levantó de su sofá & vió que la mayoría de páginas ya estaban secas, la tinta tenía formas extrañas pero ya más legibles. Así que comenzó a leer. << Érase una vez... >> & al sonido de su voz, el librito viejo & raído en sus manos comenzó a brillar con una luz muy ténue. & en las manos del pescador, el libro tomó una forma diferente. La luz se intensificaba & el pescador cerró los ojos. Cuando los estímulos luminosos ya no provocaban molestia, el pescador abrió sus ojos & el libro que había pescado era una muchachita de papel, con tinta sobre ella & la cubierta era su cabello.

Del asombro, él la soltó dejándola caer al suelo. Ella abrió sus ojos negros como tinta & débilmente le saludó moviendo una de sus manitas de papel. Ella desfalleció pues estaba muy débil. Entonces el pescador pensó... << ¿Qué hace débil al papel? >> La mente del pescador siempre iba más allá de lo que pensaban las personas ordinarias. Entonces para él, aquello era algo extraordinario, algo fuera de lo común. La respuesta: ella estaba húmeda aún, debía secarse por completo. La colocó cerca de las brasas para que terminara de secarse.

La observó mientras la muñequita de papel yacía en el suelo. Cabello algo corto, formado por la cubierta del libro, la piel blanquecina por el color de las hojas de papel pero sin un rasgo de tinta más que los labios la nariz & los ojos, el vestido que llevaba puesto tenía todas las palabras escritas en tinta. El vestido tenía mangas largas, el cuello en "u" & la falda del vestido era larga, hasta los tobillos & tenía muchos pliegues que intercalaban páginas del libro. En uno de los pliegues de la falda del vestido decía: "& ella cayó al mar por accidente..." En otro pliegue decía: "las manos de aquel extraño la sujetaron  pero..." Todas aquellas eran frases inconexas. Honestamente, a aquel pescador no le apetecía mucho la lectura (por no decir que no le gustaba); pero ahora aquel libro estaba vivo. Montó guardia para ver si su libro viviente se salvaba sin quemarse pero el frío de aquel lugar, la noche & la faena diaria lo vencieron, dejándolo caer en los brazos de Morfeo.

Cuando despertó, como lo hacía religiosamente a las 4:30 am, abrió los ojos lentamente. Se movió despacio, levantándose del sofá & vió frente a él a la muñequita de papel sentada frente a él con los ojos bien abiertos. Él hizo una cara de susto, cuando recordó todo lo que había sucedido la noche anterior. << Pensé que era un sueño por un momento... >> pensó él mientras miraba frente a él una muñeca de papel saludándolo con una mano blanca como la nieve.

- Buenos días buen pescador. Mi nombre es Corinne. - dijo con voz amable.
- Buenos días Corinne... ehm... has llegado aquí de una forma muy extraña. - dijo el pescador.
- Lo sé. Perdone el importunio. - dijo bajando la mirada - Muchas gracias por haberme salvado de ser un coloide.
- No es problema. ¿De dónde vienes?
-  De una biblioteca que unos bárbaros desarmaron durante la guerra. No sabría darle la ubicación.
- ¿Hay más como tú?
- No lo creo... muchos fueron quemados en el lugar. - adoptó un tono muy severo. - Sé que existen más como yo & espero que aún estén vivos.
- Bueno, búscales & vete a casa. - dijo el pescador fríamente.
- Señor... Yo... - hizo una pausa - No tengo un hogar. La biblioteca fué quemada, ya no tengo a dónde regresar. - su voz se quebró al final.
- ¿Pero qué puedes hacer tú aquí? Morirás de frío si te quedas.
- Señor... yo no siento frío o calor. Soy de papel.
- ¿Sabes qué hace un pescador?
- Pues van al mar a conseguir peces... ¿No?
- Exacto. Ahí hay agua & te puedes mojar. - le dirigió una mirada severa - Así que vete.
- ¿No puedo... quedarme?
- No. Vas a morir. Vete. - el pescador se dió la vuelta & preparó su morral para salir a pescar.
- Por favor señor... déjeme quedar. - le apretó la camisa con su manita de papel. - Hay una forma para que vuelva a ser humana, por favor... ayúdeme. - le suplicó.
- ¿Eras humana? - preguntó extrañadísimo.
- No. -hizo una pausa breve - Pero según la persona que me escribió, puedo llegar a tomar una forma humana si usted escucha toda mi historia.

El pescador pensó en las palabras de la muñeca de papel. Sabía cuales eran los riesgos: la muñeca se quemaría o se mojaría mientras fuera de papel & moriría así nada más. No podía tomar ese riesgo, él nunca tomaba riesgos de esa magnitud, jugar con una vida no era justo.

- ¿Hay alguna forma de que vuelvas a ser libro? - preguntó el pescador
- Ya no. Ya no puedo volver a ser libro... - Corinne sollozó en silencio mientras el pescador juntaba sus cosas, ella extrañaba la biblioteca.

El pescador tenía esa otra variable: la muñeca ya no puede volver a ser libro. Entonces si la muñeca ya tenía vida algo debía suceder. Entonces se dijo << No tengo más remedio que volverla humana para que encuentre un hogar & se vaya lejos de aquí. >> Se volteó & vió a Corinne sollozando con lágrimas de tinta que ensuciaban su vestido. Tomó las manos de Corinne & le limpió las mejillas de papel.

- No llores niña. Tengo una idea. - el pescador había tomado esa decisión tan difícil - Mientras seas de papel, no te llevaré conmigo a pescar, pero cada noche cuando yo regrese contarás una parte de tu historia.- Corinne iba a celebrar cuando el pescador la interrumpió - con una condición...
-¿Cuál condición? - preguntó Corinne con voz triste.
- Te irás al terminar tu historia. - dijo con voz severa.
- ¿Eso está sujeto a cambios? - preguntó Corinne.
- Ya veremos...- hizo una pausa -  mientras tanto niña, quédate aquí, no te quemes & no te mojes.
- Está bien señor. Me quedaré aquí. - Corinne sonrió & despidió al pescador desde la puerta.

El pescador fue a su orilla a tirar su anzuelo mil & un veces, una tras otra, sólo peces salían a flote con su anzuelo en la boca, como de costumbre. Él pensaba una & otra vez en lo que había hecho. Realmente, el mar & la sal pueden volverlo a uno tan loco. Aunque quizá era el frío tempestivo del lugar.

Corinne por su parte, ordenaba la casa del pescador, con un orden realmente ordenado. Limpiaba el polvo, recogía la ropa, las cosas del pescador, las revistas & los periódicos... los ordenaba por orden cronológico de acuerdo al título de cada publicación.

Aquel día pasó & Corinne ansiosa de contar su historia lo esperaba sentada en la alfombra frente a la chimenea al lado del sofá. El pescador intrigado por lo que había hecho corrió a casa esa tarde, para entrar antes del ocaso & escuchar la historia. El pescador cansado entró & notó su hogar muy diferente, estaba un poco molesto, pero sabía que cuando terminara la historia & Corinne fuera humana, todo regresaría a su lugar. Así comenzó Corinne a relatar su historia, contándola como aquel escritor desconocido la relató sobre su vestido de papel. El pescador interrumpía el relato cuando llegaba la hora de dormir.  Esa noche, su cabello ya tenía textura de un cabello como tal. Ella dormía en el sofá. El pescador con curiosidad acarició su cabello café con un dedo & sí, comprobó que aquel cabello era humano.

Al día siguiente se repitió el mismo ciclo, él salió a pescar, ella ordenaba la casa & leía las revístas de política del pescador. El pescador regresaba a casa antes del ocaso escuchaba la historia & de pronto, una  parte de Corinne se transformaba en humana. Al segundo día, sus piernas eran humanas. & así se repitió el ciclo durante varios días & semanas Al tercer día, su abdomen era de carne & hueso. El pescador se dormía intrigado siempre, ¿cómo continuaría la historia? ¿Por qué había decidido cuidar de Corinne? Pero todo eso desvanecía cuando por fin, el sueño lo vencía.

A la segunda semana, toda ella estaba cubierta de piel, pero no sentía hambre ni otra necesidad humana. Ella parecía no notar el cambio, pues aún no sentía nada, sólo veía & olía. Al primer mes, ella ya tenía hambre, desarrolló el sentido del gusto. Cuando el pescador llegó a casa, notó que Corinne le decía que le dolía el estómago, cuando escuchó un gruñido proveniente del estómago de Corinne.

- Eso Corinne, se llama hambre. Debes comer 3 veces al día, desayuno, almuerzo & cena. ¿Comprendiste?
- Umm... sí... ¿pero qué es comer?
- Mira... - hizo una pausa & de pronto supo que debía enseñarle. Tomó una manzana & la comió, le dió el resto de la manzana para que se la terminara.
-Oh... ¿esto es comer?
- Sí Corinne... eso es comer.
- Creo que me gusta comer. - dijo sonriendo.

El pescador sonrió también. Era realmente como volver a vivir, pero con un ser que puede entenderte & contarte historias al anochecer.Desde entonces, el pescador siempre pescaba los mejores frutos del mar para que pudiesen comer. Al principio, el pescador cocinaba aquellas delicias de una forma práctica pero, pronto Corinne aprendió a cocinar & preparaba la cena cuando el pescador llegaba a casa. No más comidas sencillas. Corinne encontró un libro de cocina que era de la madre del pescador. Él se estaba habituando a la presencia de Corinne.

Al primer mes & una semana, ella ya tenía sensaciones táctiles como frío, calor, presión & dolor. Así que tenía más cuidado al cocinar, si se quemaba una mano le dolía & no sólo se dañaba. De acuerdo a todas esas sensaciones, ella aprendía cosas que nunca había sentido. Después de la cena, ella relataba su parte de la historia & se iba a dormir al sofá. Esa noche, el frío se sentía extraño... Ella se había habituado a la presencia del pescador, a sus ojos oscuros, su cabello rizado, su silencio & su atención. El viento polar azotaba aquella pequeña casa entre los árboles & se colaba dentro de la casa, evocando esa sensación diferente. Corinne podía sentirlo sin saber qué era.

- Disculpe... señor... Um.. tengo... algo. - dijo con pena
- ¿Qué es Corinne?
- Creo que - sus dientes castañeaban de frío.
- Tienes frío. Ven, toma esto - le dió un saco pesado para que se lo pusiera. - & esto otro. Deberás vestirte diferente ahora, ese vestido de papel no te cubrirá del frío.
- Muchas gracias se-se-señor. - dijo con mucha pena. Impulsivamente se acercó & abrazó al pescador. Él estuvo unos segundos & también la abrazó, cuando iba a cerrar los ojos en el abrazo, una punzada recordó que ella debía irse.
- Ve a vestirte Corinne. Podrías morir de frío. - la soltó.

Ella iba a quitarse el vestido frente al pescador pues ella no conocía la vergüenza, pero el pescador rápido le dijo que sería incorrecto, Corinne hizo sus preguntas curiosas & aprendió sobre el pudor. Entonces Corinne entró al baño & se quitó su vestido de papel & notó su piel. La tocó & era suave... acarició su cabello & notó su textura. Se puso rápido la ropa que el pescador le había dado & se fue a descansar.

Al primer mes & dos semanas ya era completamente humana. & con ello venían todas las demás sensaciones, las físicas & los sentimientos. Comprendía ahora, por qué el frío se sentía tan extraño, el frío era diferente cuando el pescador estaba cerca. Corinne podía sentir. Se sentía completamente humana. Eso también significaba una cosa: hora de partir. Esa fué la primera vez que Corinne entendió el dolor. Aquello parecía tan doloroso que hacía sentir algo dentro de su pecho, una especie de presión que le anudaba la garganta & ahí, en ese mismo momento aquel pensamiento hizo que brotaran lágrimas humanas de los ojos de Corinne. Eran diferentes de las lágrimas de tinta, porque estas, estas tenían una razón que ella podía sentir.

El pescador regresaba a casa después del ocaso esa tarde. Sabía que ya era hora de regresar a su rutina de antes, mentalizándose para la partida de Corinne. Una parte del pescador no quería que Corinne se fuera de su vida. Pero otra pensaba que era lo mejor. El pescador había renunciado a aquello tan humano que se llamaba "Amor" hacía mucho tiempo. Gustaba de ver la felicidad de otros, pero él pensaba que todo aquello nunca existiría para él. Durante su camino a casa, recordaba todo aquello que sucedió a partir de un libro viejo & raído. Él había ido al mar del norte con un sólo objetivo tan firme que eso no irrumpiría para nada en lo que más deseaba: cazar a la Gran Tortuga de Aza. Así que tomó todo aquello que sentía & lo empacó en un cofre en su mente & lo almacenó en algún espacio olvidado.

El pescador regresó a casa & encontró a Corinne sentada como todos los días al lado del sofá. Habían quedado que el día del último capítulo, comerían al final de la lectura. Así, ella comenzó a contar el último fragmento de la historia: " Emprendía el mismo viaje el pescador, una & otra vez, lanzando al mar glacial su poderoso anzuelo, persiguiendo lo que el destino le prometía..."  A medida que Corinne relataba la historia, ambos sentían que se acercaba el final... Ella trataba de conservar la compostura & aceptar el destino que así sería: estar lejos uno del otro mientras contaba su historia. Ella pensaba que debería detenerse & decir lo que sentía... pero era así como lo quería el pescador & ella sólo era una invitada inesperada en su vida, no podría interrumpir el sueño & la vida del pescador... sería egoísmo.

Aquella punzada, real & dolorosa se clavaba en el ser del pescador, también quería detener una partida a la que no estaba preparado. Justo cuando ella contaba la última frase: "Entonces aquella mujer que había cambiado notaba que en su pecho latía algo más que su corazón, quizá era algo más grande que toda la existencia & que ella nunca podría comprender, pues era como una neonata en esta vida..." el pescador no lo soportó & la interrumpió, porque aquel dolor se hendía en sus entrañas & no lo dejaba respirar.

- Espera Corinne... No termines aún. - interrumpió el pescador.
- ¿Por qué? - preguntó con lágrimas en los ojos
- Quédate... un poco más. - dijo el pescador con un suspiro.
- ¿Quieres que me quede? - preguntó con un ápice de felicidad
- Sí... - hizo una pausa - ¿Hay alguna forma de que te quedes más tiempo?
- Aunque termine mi historia, puedo quedarme si tú así lo quieres. - afirmó Corinne con suavidad.
- ¿Estás segura? - peguntó el pescador.
- Sí, puedo quedarme... -hizo una pausa breve - Quiero... quedarme. - dijo Corinne con un tono suave.
- ¿Qué? - dijo atónito el pescador.
- Bueno... si tú quieres claro.

El pescador notó que por más que intentara rehuir a aquellos pensamientos que lo turbaban & lo tranquilizaban al mismo tiempo no podría hacerlo. Corinne se había hecho de un espacio en su mente tranquila, había dado cierta felicidad que le agradaba. La desición era toda del pescador... Pero el pescador, a pesar de haber dicho eso, desistió. Tomar riesgos no era lo suyo.

- Mejor termina tu historia... & sé feliz, en otra parte del mundo. Hoy cenaremos juntos por última vez.

Corinne sintió como en silencio se quebrantó su pequeña alma de papel. Así, Corinne terminó de contar su historia: "... era como una neonata en esta vida, entonces se dijo a sí misma que sacaría hasta la última gota de provecho lo que le quedara de vida." Corine suspiró... "Fin."

Corinne se levantó, se dirigió a la mesa. Ambos comieron en silencio. Aquel silencio que se espesaba como la bruma en el exterior. Ella recogió los platos. Él los lavó metódicamente. Ella se dirigió a empacar. Él a poner sus cosas en orden para el día siguiente. Ella tomó un pequeño morral que él le había dado, guardó su vestido de papel & las pocas cosas que poseía. Él le dió unas platas & unos cobres para que comprara lo que necesitara. Ella caminó hacia la puerta, miró al rededor... aquella casa había sido su primer hogar. Él cerró los ojos un instante. Ella se acercó & le abrazó fuertemente. Él le regresó un abrazo gélido. Ella sonrió con una sonrisa rota & caminó hacia el bosque. Ella se perdió para siempre en el bosque, donde los caminos te pueden llevar a cualquier parte si no sabes a dónde vas.

Él regresó a su casa, tomó sus revistas de política & leyó de nuevo aquellos artículos, llegada la hora de dormir, apagó las brasas de la chimenea & la casa se ensombreció. << Mañana la tortuga será mía... >> pensó el pescador & se quedó dormido.

El pescador regresó a su faena diaria otra vez... Lanzaba el anzuelo al mar esperando a que el tesoro picara el anzuelo, pero lo único que regresaba en la punta eran peces que llegaban inocentemente al anzuelo. Así, la calma regresó a la vida del pescador, el desorden ordenado se instaló de regreso & la comida volvió a saber igual. << Esto... es tranquilidad. >> pensó.

Friday, May 02, 2014

La Conversación.

Era una muda contándole a un ciego lo que un sordo escuchó. Él visualizaba tan bien lo que la muda decía que fue corriendo a contarle al sordo & así, el diálogo era permanente, un intercambio de información seguramente fluido.

Wednesday, April 23, 2014

Por el Pasillo.

Él rondaba vestido como un ángel por pasillos que más parecen una pesadilla, aunque ahí reside el conocimiento práctico. Rondaba & rondaba enfocado en las necesidades, aunque pensando también en aquella colección de recuerdos & decisiones que llenan a las personas, como si fueran páginas en blanco. Cuando una punzada vino a su corazón: ¿Qué pasaría si de pronto todos esos recuerdos se redujeran a cenizas? ¿Quién sería él? ¿Quién sería ella? ¿Qué sería todo lo demás? Súbitamente, aquel pensamiento fue desterrado de su mente, reemplazado por la vociferación de aquella voz molesta que suena cerca de la sala de "descanso" & por la rutina que como aquel veneno lento, todo lo aniquila. Entonces, con toda su determinación, él siguió rondando por el pasillo como ave nocturna quién sabe, quizá hasta el último día de su vida...

La Muerte & Su Muñeca

Ella permanecía en un letargo,
La cuidaba la oscuridad & su manto
Quería protegerla de un despertar amargo
Pero sucedió aquello que odiaba tanto.

Sus ojos oscuros abrió la muñeca
En medio de un abismo despertó,
En su rostro no había gesto o mueca
Que delatara todo lo que sintió.

Bastaba una fracción de segundo
Para que una lágrima pudiera brotar.
Esa creatura oscura que vaga por el mundo
Hizo a aquella pequeña escarcha regresar.

Cuentan que la muerte cuida a su muñeca
De ojos negros & cabello café,
Pues aunque la muerte esté vieja & seca
De ser querida aún no ha perdido la fé.

Sunday, April 13, 2014

Sí... Quisiera.

A veces quisiera explotar en mil millones de matices de azul, quisiera ser una obra de arte abstracta, no importa si cubista o expresionismo abstracto...

Quisiera ser un portal que te lleve a otra dimensión colorida, donde los cisnes ondulen su cuello para formar una estatua amarfilada, perfecta & delicada.

Quisiera ser todas esas cosas, todas esas formas, profundidades & matices...

Quisiera ser esa belleza onírica que tengas sólo en sueños, que buscas, persigues & deseas al despertar.

& así, desvanecerme en el humo de la realidad que se mezcla a esa hora de la madrugada cuando despiertas, porque no sabes si es real o estás todavía en ese mundo de fantasía.

Que puedas sentir el aroma de mi ser mezclarse con el tabaco matutino & cuando te des cuenta que estás aquí & ahora, que eres real... notarás que sólo fui un sueño... & aunque sé que me olvidarás más tarde, habré sido dueña de tu mente por un momento, efímero... breve, como un suspiro... pero habré ocupado ese espacio, una vez más.

Tuesday, January 28, 2014

Empacando Para Viajar.

Llevo una sombrilla por si a caso,
Llevo un huracán en la cabeza
& un reloj en la mano por si me atraso.

Llevo una alfombra voladora,
Llevo un pastel por si se te antoja
& la parte de mí más soñadora.

Déjame llevarte todo lo que tenga guardado,
Porque lo empaqué tan bien ahora,
Que no sé ni como abrirlo cuando esté empolvado.

Falta tanto tiempo para verte un segundo,
No importa si es hoy, mañana o hasta mil años.
Porque ese hecho es el que mueve mi mundo.

Para W.[VII]: Hacia Plutón...

Wayne... La idea que te dije. Sólo debes saber una cosa: Te Amo & gracias por tu amor.

La conocía sin verla, sin saber cómo era, sin saber cómo se reía o siquiera cómo caminaba. Ella me conocía a mí sin haberme visto jamás, sin saber como era mi boca al hablar, sin siquiera saber cómo era mi risa... pero nos conocíamos, eso era lo que importaba.

Ella tenía detallitos de mi vida, ensaladas, frutas, madera, un beso, una palabra, "no te olvido", un "quédate conmigo" que nunca dije, un "espérame" que nunca mencioné; pero la hacía volver cada día a donde nos encontrábamos sin tocarnos, sin mirarnos... pero estábamos tan cerca. Yo tenía sus grandes detalles, sabía que estaba un poco loca, que le gustaba rescatar animales, que comía de todo un poco, que lloraba a escondidas, que soñaba con verme, que tenía 20, que hablaba con las voces en su cabeza, que para ella el cielo siempre tenía nubes que ver, que me decía un "te necesito" sin decirlo, que gritaba un "te esperaré" cuando me iba. Sí, me iba; pues claro si la vida en mi vida es tan ocupada... el trabajo, el hospital, mi familia, los perritos... estudiar. Se me iba la vida pensando en todas estas cosas, en los quehaceres, en las faenas diarias, en si me falta esto, si tengo lo otro... ¿Qué puedes hacer cuando todo lo que necesitas lo tienes que conseguir por tu cuenta? Nada más que trabajar & preocuparte.

En medio de la vorágine de pensamientos que ocupaba mi mente, pensaba siempre que ya se acercaba la hora para hablarle, para conocerla un poco más, para mantener una inocencia delicada, para sentir la curiosidad natural provocada por el misterio intocable que se escondía detrás de un velo finísimo. Ella misma admitía sentir esa curiosidad, ese cariño... ese afecto. Ella siempre esperaba ahí, en ese mismo lugar, escondida entre arbustos llenos de letras & palabras que leer. Ella se mezclaba con las sombras en derredor, sólo sus ojos sobresalían en ellos... pero No, no esperes que sus ojos sean claros, eran más oscuros que los míos, pero a través de ellos podías ver un mundo distinto.

"Préstame tus ojos por favor..." Dijo ella al verme llegar con unas palabras de más. Le di mis ojos, vio lo que miraba, observó lo que veía: los pasillos del hospital, mis pensamientos tan intrincados, las caminatas largas hasta mi casa, la escuela, la iglesia, el parque, la bandera de la municipalidad, la calle hacia arriba que finaliza con la tienda de doña Rosa, el patio, el árbol de duraznos, la casita vieja, los pinos, ella, mi cama, un deseo de fotografiar lo que se me cruza cuando aprecio su belleza, mi guitarra acústica, mi casa a oscuras... mis perros saludando, mis zapatos... ¡Ah! Todas esas cosas pequeñas que yo no suelo ver cuando estoy ocupado, las líneas del piso de mi casa, mis libros desordenados, papeles, documentos... cansancio. Ella supo que a pesar del cansancio siempre esperaba la ventisca cálida del viento para saber que ella estaba ahí, sabía que con sólo un momento en el día que fuera bueno, todo el resto valía la pena para mí; eso atesoró en su corazón... Pensó con su mente pero miraba con sus ojos. Sus palabras llenaron el ambiente con dulzura, sonaron en mi cabeza, anidaron en mi corazón.

Ella me dio sus ojos bonitos & oscuros, noté las calles que miraba, noté que comía de esa forma graciosa el pollo, que le gustaban los detalles chiquititos, que recordaba cada cosa que le parecía útil, que me veía en todas partes... que sin pensarlo estaba en sus pensamientos mucho más de lo que creía... miré los libros que leía, sabía que entendíamos uno mucho del otro... sabía que mi presencia perduraba a lo largo del día, incluso en lo peor, miré lo oscuro de su casa, lo viejo & empolvado de los recuerdos en las esquinas, las plantas en diferentes lugares, las rosas, las flores, los perros, el escritorio para estudiar, el escritorio para dibujar, los papeles, las fotografías enmarcadas en la sala, su cama arreglada, su habitación marfil, puesta la mesa, manteles nuevos, mi comida favorita, las velas & las flores recién cortadas del jardín... Todo aquello que era nuevo & extravagante para mis ojos... Eramos distintos pero tan similares. Hubiese querido apreciar más pero el cansancio hace corto el tiempo para ver con los ojos de alguien más, debía devolverle sus ojos & regresar a dormir. Cuando ella me devolvió mis ojos, me mandó un beso empacado en una ráfaga de viento frío & se retiró a dormir. Cuando la busqué entre las sombras de sus palabras, ella ya no estaba. Fue algo tan breve, pero tenía más sentido que mil años en la tierra.

Me recosté en mi cama, caí muerto del cansancio & dormí como un tronco... Sabiendo que al día siguiente debería despertarme a las 4:25 am.

& desde ese día, no la vi por muchos más. La buscaba entre los arbustos de palabras, entre el bosque profundo de sus letras, pregunté por los pasillos de sus poemas, me resbalé por el pantano de sus proyectos sin terminar; pero en vano fue. No aparecía nunca. Así pasaron los días, las semanas & los meses. De pronto el bosque se parecía más al Espacio exterior. Había más espacio entre cada conglomerado, & no, no eran islas, eran planetas. Todos tan distantes & lejanos planetas de palabras. & así nos alejamos soltándonos de la cadena de palabras pero siento que a la vez nos aferrábamos un poco más a los recuerdos... o eso esperaba, porque ya ni ella ni yo podíamos reencontrarnos por aquí.

Así, pasaron los meses... convirtiéndose en años... & los planetas seguían su recorrido al rededor de algo que no había visto aún & las fuerzas de atracción de los recuerdos fueron mermando... fueron dejándose... gradualmente, hasta soltarse. Olvidé lo que había visto esa noche. Lo olvidé... Después sólo hablaba de lo que tenían mis libros que habían succionado lo que conocía de ella, hasta convertirse en mi vida diaria, en mi daily basis.

Así un día regresaba en el metro. Ya era tarde, todos los pasajeros iban sentados, & créeme en donde yo vivo eso es muy difícil, yo estaba cansado, atareado, miraba hacia la ventana, fuera de ella todo era igual: los autos, las paredes con publicidad, las luces brillantes en la noche... hasta las confundía con estrellas por el cansancio & lo noté: estaba yo, como un planeta, recorriendo mi camino al rededor de mis expectativas, de mis deseos, de mis metas... pero me sentía solo. No tenía ganas de estar solo... quería sentir a alguien que me recibiera con algo cálido en casa, un aroma conocido, un abrazo, una sonrisa... Mis ojos se llenaron de agua, pero soy demasiado orgulloso como para que alguien me vea llorar, no bajé mi rostro porque sabía que si lo hacía sucumbiría a la necesidad de llorar, así que seguí viendo hacia la ventana, entonces mis ojos llorosos me hicieron notar en el reflejo de la ventana que una mujer con ojos muy oscuros me observaba con una sonrisa desde el otro lado. Me volví hacia ella & ella seguía ahí observándome con los brazos abiertos. No tuve más que preguntarme si era ella o no, tenía el cabello un poco desarreglado, raspones en las rodillas, usaba anteojos & su sonrisa era pacífica. Así que no tuve más que preguntarle "¿Eres tú?" Ella no respondió, sólo me dio un beso.

Se separó de mi, me miró fijamente& me dijo: "disculpa si no regresé a donde nos encontrábamos cariño pero no soportaba estar lejos de ti, así que me dediqué a buscarte, porque soy astronauta & sabía que tomaría tiempo llegar hasta Plutón."

Thursday, November 07, 2013

Para W. [VI]: Porcelana, Musgo... Papel.

Ah mi dulce Wayne, la vida nos ha sido difícil... Para ambos ha sido llena de baches & cosas que se interponen entre nosotros & un ideal. Quizás, pienses que no te amo... Pero a decir verdad Te amo un tanto más grande que el universo mismo. Quizás no creas que sea posible imaginar tanto amor... Pero no es necesario imaginar: cierra tus ojos & siente, se positivamente que me encontrarás danzando en tu mente un rato más. ¿Que dices si extendemos ese rato para siempre? Te amo... & te aseguro, que siempre hay algo que renace, todos los días. 

Eran dos personas, casi como una. Él avanzaba, con paso firme, ella le seguía tambaleante. Él con ojos cansados & nublados por las noches sin dormir, ella de un aspecto enfermo, ojeras, cansancio & toneladas de lágrimas sin salir. Él se adelantó tanto como sus pies le permitieron correr, ella tropezó, pero la regla en este camino es que si ves atrás, en sal te convertirás; así que él debía seguir, ella lo contempló marcharse. Quizás la tristeza la cegó un momento, pero se levantó, con las rodillas lastimadas, con moretones & diferentes cortadas. Ella se levantó & siguió, no se preocupó de curar las heridas o aliviar el dolor; aún así siguió con la esperanza de alcanzarlo.

El camino cada vez era más espinoso, cada vez más oscuro & se cayó, pero se levantaba con lágrimas en los ojos para seguir el rastro de su sombra, que era lo único divisible a su paso. Tambaleante el paso pero intentaba hacerlo ligero. Cayó de nuevo. Pero esta vez, ella no se levantó. su cuerpo frágil & destrozado, como porcelana sobre el suelo se intentó mover, había perdido la pierna. Frenéticamente ella intentó moverse & cuando lo notó, un líquido rojizo salía de su interior, se tocó el torso & notó más fragmentos & un vacío que venía desde el interior. El miedo a perderle la hizo moverse arrastrándose hacia él. Su sufrimiento era sordo, ciego & mudo... Se seguía arrastrando desgarrándose los brazos & piernas, mientras más se arrastraba empeoraban las heridas de su cuerpo, se abrían heridas viejas & se hacían heridas nuevas. De pronto, su vista se hizo borrosa... Un escotoma apareció & ella se aclaró la vista & la oscuridad se apoderó de su vista. Ella cayó finalmente. Su cuerpo inerte, sin vida... sin nada más que una vegetativa esperanza de no morir.

Él al notar una ausencia decidió voltear & la vió: sin vida. Su respiración se agitó & él corrió con todas sus fuerzas al sitio de la tragedia. Observó el cuerpo a la distancia & un largo trayecto marcado con sangre detrás. No lo había notado antes; pero eso sólo podía significar una cosa: ella sufrió. Alcanzó el cuerpo & lo tomó entre sus brazos & le vió respirando muy ligeramente. << Bradipnea >> pensó seguidamente. Intentó llamar su nombre, << Verificar si se encuentra OTEP >> pero más que un médico, más que nada... era su mujer. Él seguía llamando su nombre... pero sus párpados, sus pensamientos... su respiración caían como hojas secas sobre la oscuridad.

Él la sostenía en sus brazos pensando que quizás podría volver a armar un rompecabezas tan fragmentado. Reunió todas las piezas que pudo, ella se ocupaba en no morir, pero no morir no es lo mismo que vivir o sobrevivir; él buscaba frenéticamente la solución, el remedio, la cura para esa tristeza que nunca parecía acabar, que hacía pausas & se reanudaba con facilidad.

Él cansado, desgastado tomó toda la fuerza necesaria en un simple suspiro. Debía suceder algo, debía haber una salida. Tomó su vestimenta especial, se vistió de blanco, tomó escalpelo, & comenzó la reparación. Pasó horas, miles de horas en el quirófano. El torso estaba demasiado fragmentado desde adentro, las vísceras eran casi irreconocibles. Había algo que habitaba desde el interior, echó raíces & casi se la comió por completo. El pronóstico era muy malo... quizás fatal.

Él sin descanso se tomó un largo tiempo para intentar reparar lo irreparable. Comenzaba él a desmayar a cansarse... a llorar. La desesperación, la tristeza también se apoderaba de él. El cuerpo que más tenía apariencia de cadáver estaba sosteniendo una lánguida llama de esperanza, el latido era lento & débil. Él seguía intentando gritando a todo pulmón << ¡¡No mueras por favor!! >> Una luz tenue se vislumbraba, el latido menguaba... él intentaba... & cada vez más lánguido... más débil el latido & su esperanza se desvanecía como la niebla a la luz del sol. Uno... Dos... Reanimación... Uno... Dos... Reanimación... Nada.

De pronto, lub, dub. Él abrió los ojos, ella le veía, la mano casi destruida le tocaba la suya muy débilmente & ella cerró los ojos & sonrió. Él se levantó inmediatamente & observó que las entrañas en pedazos se transformaban en mariposas de colores, rojas, azules, amarillas... colores que no eran de este mundo. Era como un sueño ¿o pesadilla? No lo sabía... Pero el cuerpo inerte de la mujer a la que reparaba se fragmentaba en musgo, rosas, orquídeas, gardenias & lirios, mariposas & plumas. Una luz hermosa, intensa brillaba... Él sentía que la perdía, tomaba entre sus manos todo aquello & no era posible sostenerlo, se le escurría entre las manos & quedaba sólo la silueta de esa mujer que él conocía. La luz menguaba & se concentraba en un sólo sitio, él buscó entre las plantas, mariposas & plumas; en medio del fulgor, del destello: él se quedó con un huevo.

<< Un final... siempre es un nuevo comienzo. >> pensó él.

Sunday, October 13, 2013

Juego de la Oca.

Encontré en las comisuras de tu boca,
Juegos & sonrisas acompañadas por rastros de café;
Juegos como el de la oca,
Donde se cargan los dados con cada gota de fé.

Tienes miedo de caer en calavera,
Pero me tomas por la cadera
& tomas la cerveza de la nevera.

Casilla por casilla cada nueve,
De oca a oca, tiro porque me toca...
& No digo que la suerte te llueve,
Pero caíste en la casilla donde vive esta loca.

& de puente en puente
6 & 12 te dejas a la corriente
Hasta llegar a mi presente.

Sentado en la posada,
Perdiste un turno donde ves el paisaje
& me viste desnuda en la madrugada,
A contra luz de un sombrío paraje.

Es una bendición que seamos solo dos,
Porque si caigo en el pozo no tenga un adiós.

Entonces una fuerza te separa del 63 
Es la abertura que tiene mi boca,
Pero tu decides empezar desde mis pies
Para ganarte la dicha de ir de oca en oca.

Saturday, September 07, 2013

The Blind & The Lion Heart.

Los pies de una niña ciega no guían al caballero que le sostiene la mano... Pero él, sabe que ella siempre está dispuesta a caminar; incluso, siendo ciega...

Un secret.

Tengo un secreto en el pecho.
Me brota como agua de mar,
Salado & frío en el paladar.

Muero al instante que despierto,
No puedo dormir...
Estoy en mi propio desierto.

Hace frío & hace calor.
Si me acurruco
No te siento alrededor.

Cierro mis ojos & lo veo:
Estoy cayendo,
En la espiral de tu ausencia.

Saturday, August 10, 2013

Colorblind.

Ella se sienta en el transmetro. Allí, ese que pasa por la Avenida Bolívar. Se sienta & observa a su alrededor. Entra una o dos personas a esa hora. Todas tienen asiento. Todas en los asientos grises, en una lata de metal con ruedas. La vida está pasando. Pasas el Trébol. Ahí donde te bajaste esa mañana & tomaste la camioneta que te lleva al Cielo mismo. Parecía todo tan monótono al volver; blanco & negro... gris cuando no sabes a dónde vas. ¿Crees que miento? Sácame los ojos & míralo por ti mismo, verás que todo lo veo sin color. Es que vuelvo de un sueño... regreso a mi vida. Pero ese sueño es real, tan real que puedo casi tocarlo de nuevo: su cabello, su rostro, sus labios carnosos & suaves, puedo sentir su piel escurrirse por mis dedos, de tal forma que parece agua, & se me escapa.

Me encuentro perdida en el espejo, donde el destello de mis ojos me recuerda la magna luz que vi en su mirar. Yo sólo puedo reflejar ese pedazo de ti, aquel destello pequeñísimo que se quedó perdido, estrangulado entre mi pupila y el iris, aquel que quise atrapar con el cabello... pero me recordaste que me despeino tan fácil. Para de nuevo, estoy en Santa Cecila. "Aquí me bajo" dice mi amor... "NO" dice mi mente, se que debo regresar a mi casa. Me pierdo en las ocasiones cuando te esperé sin descanso... Cuando te busqué... Cuando te encontré en esa parada. Fue una temporada bonita... te tenía cerca. Sólo debía volver mi cabeza a alguna parte... & te veía. De pronto, recuerdo que cada vez estás más lejos. Yo me quedé atrás... muy por detrás tuyo. & me encerré. Me volví origami... Me transformé en alguna cosa, cosa que no reconozco... con una cáscara blanca... con el interior tan profundo como el café que te tomas a las 5. & aún así me reconoces. No importa si soy yo o no es nadie, siempre sabes quién te acaricia, quién te ama... porque no importa si es Agnes, Mary o Ella, sabes quién soy yo. & te quedas... me acompañas a estar en silencio, me acompañas a estar sola... me acompañas en la inmensidad de la noche de mi vida, donde eres mi único lucero, mi estrella del Norte... Siempre que me pierdo, me guías de regreso.

Estación Bolívar, entre la 30 & la 32... Está haciéndose tarde. El cielo, está oscuro. La vida, se detiene... suspendida en una fracción de segundo, aunque no recuerdo su paso por mi vida. Se abrieron las puertas y ese chirriante sonido que hacen me hace pensar en el crujir de mis dientes cada vez que pienso en lo frustrante de tu ausencia. Me hace sentir muerta en vida el hecho de pasar por esa avenida de regreso... sola. Todos los días, sin verte.. sentirte... olerte. No es que tenga que caminar... es que sin ti parece un desierto. ¿Me entiendes? Me siento ciega... sola... muda... incapaz. Pero tú, tan independiente, tan decidido, tan valiente... & yo minúscula, débil. Tu figura... apacible, silente se me viene a la cabeza, tu mirada, tu sonrisa & tus chistes que a veces me hacen reír a carcajadas porque son las únicas veces que siento mi corazón latir.

Llego a Don Bosco. Mis labios se detienen en medio de un monólogo sobre ti & las cosas que amo de ti. Debo llamar a casa... avisar. Pero lo ignoro. Me quedo perdida en las veces que reímos y nos abrazamos frente a la figura del mono & el nombre de mi hermana. Río & pienso dentro de mi... lo delicioso que huele tu pecho... a veces a crayón de cera... otras veces a pino o a café... también a lapicero o a viruta de lápiz. Me hace pensar que todos estos olores están relacionados con algo que amo... Tú me enamoraste de las ganas de vivir, buena o mala (según lo que piensan los demás) mi razón eres tú. Mi risa, mi arte, mis colores... todo eres tú. Tú estás en mis libros, en cada página, estás mi carrera, estás en mis instrumentos, estás en mis almohadas, en mi cama sin haberte acostado en ella, estás en mi vida... en cada centímetro cúbico. Me atrapaste en aquel rincón de mi corazón, en el que te hago un altar & te pongo en mi torrente sanguíneo... & no, mis riñones no pueden reabsorberte o excretarte porque túbulos distales ni nada más puede tocar la composición bioquímica de tu Ser. La lata verde con ruedas sigue andando & mi cabeza anda allí, a millones de Kilómetros lejos de esta ciudad, donde está tu mente... porque para alcanzarla, hay que volar muy alto. 

Sin percibirlo, me encuentro en el Calvario. Entran dos o tres... Se despiden los compañeros... se separan, calabaza, calabaza cada quién para su casa. Recuerdo tu voz diciéndome que me pare, que camine hacia la puerta de salida. Lo hago tan apacible, como tu figura. Regreso a mi cabeza, ahí donde todo es diferente, donde me siento pertenecer a alguna parte cuando tú no estás. De pronto, algo brilla... no son estrellas frías o lunas pálidas. Es un recuerdo, una vida después de la vida... o una vida en la vida misma. Pero es momentáneo, tan efímero... breve como el halo un suspiro en el invierno. Es mi imaginación diciendo que llegarás a buscarme. Mi corazón se acelera, se despierta... una descarga tras otra... no hay un descanso... sólo estoy buscándote, aquí, allá... en todas partes. Pero... miro la hora. Es tarde ya. Mi corazón se calma & se desvanece la euforia. Me conformo con esperar a que el ojo del semáforo cambie de lugar. Dicen que es rojo... para mí es gris. Me pierdo en la idea de un color... que no conozco sin ti. De pronto, se mueve de nuevo la lata verde con ruedas... miro unos pocos autos... unas pocas personas andar. Las calles tan pequeñas de día... tan amplias de noche. Cierro los ojos. Vuelvo a abrirlos cuando se detiene. Llegué a la Plaza Municipal. Casi vacía, no la esculco porque se que está vacía, porque se que no estás. Me he echado a andar... sin pensar si quiera... sólo imaginarte... soñarte... pensarte... amarte. 

De pronto una mano cálida toca la mano fría de ella. Ella voltea con los ojos muy abiertos, para su sorpresa, él estaba parado esperándola... para llevársela a su hogar. Dicen que esa mujer que bajó en esa estación, jamás se le volvió a ver por allí. Cuentan que un hombre con una gabardina negra, pantalón y camisa se la llevó, otros cuentan que era un hombre muy apuesto con ojos café, cabello negro le robó la tristeza y ella se dejó llevar. Nadie sabe en verdad. Sólo se sabe que esa mujer de mirada perdida desapareció.

Monday, August 05, 2013

Para W. [V]: En los tejados de mi memoria.

Amado Wayne:

En la quietud de la noche... el canto suave, ligero como el viento me adormece. Aquella voz que conozco... que recuerdo... que se desvanece.

Veo, miro... observo la quietud de la ciudad.

Todos en sus nidos, cálidos algunos... otros fríos por la ausencia; justo como el mío... porque no estás.
& me lleno escribiendo porque te extraño...

& extrañarte me parece que es lo único que puedo hacer esta noche, porque me invento mil formas en mi cabeza, de hacer el amor a la distancia...

& no sentir que estás tan lejos, inmerso en documentos, con millones de palabras que apenas entiendo... porque trato de mezclarme en ese mundo que te pertenece... a ti & a tu gran inteligencia...

Me observo a la distancia... En esta calle oscura... El foco se ha apagado. Miro a mi alrededor, la humedad de mi jardín... es como la humedad de mis ojos sin explicación.

Me pregunto... ¿Es porque estás lejos? de pronto, lo noto: estoy así porque me paseo por los techos de la 30 calle por la avenida Bolívar, como una Banshee, sin descanso... buscando los recuerdos de cuando íbamos juntos desde tu morada, ¡ese sagrado templo que me has compartido en tu habitación! & hacemos silencio... pero en el interior, estamos riendo como un par de niños traviesos... porque no es travesura ni maldad, sólo una pizca de picardía añadida al amor que nos invade.

Me doy cuenta, que lo que me frena es el miedo que siento de perderte... Lo que me frena es el sentimiento que voy a perderte, que voy a verte partir... & que no limpiarás más mis mejillas, o no iluminarás más mi sonrisa... Porque eres el único al que le sonrio de esa forma...

Siento caminar por esas calles desiertas, como si fuera esposa del tiempo; sin nada que perder... camino buscando & atrapando recuerdos hermosos. Los necesito para sobrevivir, son lo único que tengo para seguir andando... & llevando aquello que escogí por error. & caminas conmigo... yo camino contigo. En un valle solitario.

Tu silencio acompaña al mío... & el camino es largo. Nuestras miradas se cruzan, se entrecruzan, se acompañan, se acarician... se besan. & del beso después ya no se distingue cuál es cada una. Son una melodía perfectamente imperfecta, donde mis defectos se encajan con tus virtudes... & me haces sentir como si pudiera cambiar & ser más de lo que soy, una maraña de defectos. & soy tan enmarañada como mi cabello rebelde... Lo bueno es que es poco... & puedes peinarlo a tu antojo. Pero mi vida me toca a mí... & eso haré.

Aprenderé a no pensar en que te irás... & disfrutarte mientras estés... sea sólo por esta noche... o por mil más. & si te vas... me quedaré con tu recuerdo.

Te amo.

Mary.