
Hasta el néctar más dulce
se vuelve amargo cuando éste al pecado induce.
La fruta se vuelve ácida
Cuando su condena se vuelve plácida.
La flor se marchita
Cuando el que la lleva la entierra en la obscuridad absoluta.
La mariposa cae del cielo
Cuando se rompen sus alas y cae al suelo.
Así de gélida es la noche
Cuando la mitad de su vida ha sido un derroche.
La muñeca rota pierde el sentido
Cuando sumida está en el silencio gélido
De fuego es el abrazo
Cuando la muñeca de la muerte disfruta su frío regazo.
Y negro se vuelve el beso
Cuando aquel que lo da te envuelve en su dolor espeso.











